Manifiesto DigniMujer Julio
- Diario de Alcobendas
- 28 ago 2021
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El mes pasado, estuvimos hablando de la violencia vicaria, una violencia de instrumentalización de los hijos e hijas por parte de los agresores para hacer más daño aún a la víctima.
Un tipo de violencia absolutamente ligada, y sustentada en parte, por la violencia institucional, de la cuál se nutre, y que sin ella no sería posible materializarse sin el amparo de la justicia, de los servicios sociales y policiales. Todos son cómplices del sufrimiento de las mujeres.

Los procesos, especialmente de las que son madres, una vez ponen las denuncias son revictimizantes y dejan desprotegidas a las mujeres, ya que la propia administración las niega imponiendo terapias de agrupación familiar, retirada de custodia o régimen de visitas a los menores por parte del progenitor. ¿Quién en su sano juicio, impondría a una mujer maltratada y a sus hijos, también receptores de esa violencia, a visitas OBLIGATORIAS de su maltratador o terapias OBLIGATORIAS de reagrupación familiar?
Las mujeres huyen de la violencia, y se las obliga a tener que “hacer las paces” con su agresor utilizando de moneda de cambio a sus hijos. Es retorcido, humillante y doloroso. Aquellas instituciones que tienen carteles por sus pasillos del 016 con lemas como “Llama, denuncia, no estás sola” son los mismos que impiden su rehabilitación y su protección, y que compadrean con los agresores. Un maltratador jamás será un buen ciudadano, un buen vecino, un buen compañero y mucho menos un buen padre.
Sólo os vamos a contar unos casos representativos de lo que estamos tratando sin perder de vista que sólo al 0,8% de los MALTRATADORES se les retirada la custodia de sus hijos.
Juana Rivas ha sido condenada a 2 años y medio de prisión por proteger a sus hijos de un padre CONDENADO por maltrato. Padre que sustenta la patria potestad de esos hijos al menos por 6 años ya que Juana no ha podido presentarse al juicio que se celebró en Italia. Por negligencia e incompetencia judicial, Juana y sus hijos están separados, y estos últimos condenados a vivir con un maltratador. Hemos pasado de “Juana está en mi casa, Indulto para Juana” a el olvido y el silencio más escandaloso y demoledor.
A María Sevilla la han condenado a 2 años y 4 meses de prisión y retirada de la patria potestad de su hijo, el cual se encuentra en riesgo muy alto al vivir con su padre maltratador.
Patricia González lleva sin ver a su hija 2 años pese a tener su custodia y ser ratificada la veracidad de los hechos narrados por parte la menor por profesionales involucrados. Pues bien, se la ha condenado a 3 años de prisión y 6 de retirada de la custodia.
Silvia Aquiles llevas más de un año sin ver a sus hijas y se enfrenta a 4 delitos de desobediencia civil y sustracción pese a entregar a SUS hijos cuando le fue requerido.
Verónica Saldaña tiene orden de alejamiento de su maltratador durante 3 años, pero el juez la ha advertido que debe entregar a sus hijos al padre en las visitas OBLIGATORIAS que se les imponen. Un padre que le escribió poemas de adoración a José Bretón y que la advirtió que a sus hijos les haría lo mismo.
Daria Sidorkevich, que, aunque su hija tiene orden de alejamiento de su padre, los servicios sociales han solicitado que pase a ser custodiada en una casa de acogida. O con su padre o en una casa de acogida, pero no con su madre que es la que interpuso las denuncias por abuso y violencia de género.
Paloma Delgado tiene grabadas 18 HORAS EN 37 vídeos y audios de malos tratos físicos, psicológicos y vejaciones a ella y a sus hijos desde que comenzó a recabar pruebas y valor para denunciar a su marido. El hombre fue condenado a 7 años de prisión y retirada de la patria potestad. NI UN SOLO DÍA a estado en prisión ya que se le computó por horas de trabajos a la comunidad, de las cuales tampoco ha realizado. Durante estos procesos, los menores y la madre fueron OBLIGADOS a realizar régimen de visitas y a terapia de revinculación familiar pese a tener orden de alejamiento hacia los menores. Ambas medidas fracasadas ya que los menores se oponían.
María Ugarte, Ana María Bayo, Mercedes Estrada, María Salmeron y así cientos y cientos de mujeres a las que el mensaje "Denuncia" sí lo aplicaron, pero no les funcionó. Ahora párense a pensar el sufrimiento por años y años de maltrato, y cuando te atreves a denunciar, el calvario proviene de aquellos que se supone que te deben proteger y te sentencian aún más fuerte. No salimos de nuestro asombro e impotencia con estos casos que se repiten con asiduidad y que no son casos aislados. QUIEREN EL SOMETIMIENTO DE LAS MUJERES.
A día de hoy, nuestro sistema institucional y administrativo de protección a las mujeres está totalmente podrido, es más, afirmamos que son ejecutores de la violencia que sufren las victimas una vez deciden alejarse de su maltratador. Siempre escuchamos y recibimos el mensaje de que deben denunciar, que sin denuncia no es posible una alternativa, y nosotras nos preguntamos, ¿cuáles son esas alternativas?
La realidad, por muy dolorosa que sea, es esta. Ni las instituciones amparan a las mujeres ni hay recursos suficientes para las mujeres y sus hijos. NO LOS HAY. Llevamos años reclamando a todos los gobiernos que se pongan las pilas en este tema y parece ser que la agenda feminista se pospone continuamente. Pues señoras y señores políticos, mientras ustedes posponen, este mes han sido asesinadas 7 mujeres, y mientras ustedes posponen las mujeres y sus hijos e hijas están sufriendo cada día. Si el derecho a la dignidad y a la vida no es urgente, dígannos, ¿qué es para ustedes urgente?
Abrid bien vuestros oídos y no olvidéis jamás estas palabras. NUNCA PARAREMOS. Ante vuestras ofensivas nos tendréis enfrente sin descanso.
Nosotras gritamos y exigimos ¡NI UNA MENOS!
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